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Dolor, Tristeza, Felicidad y Confianza

(Dedicada a Charo, Marta, Fernando, Macarena y María)
La vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada.

Lucio Anneo Séneca

Sí, ha pasado más de un mes desde la última LL. Me ha costado ponerme a escribir. Pero, la vida sigue y aquí estamos. Con un poco de retraso pero con toda mi ilusión de vivir. ¿Qué sucedió? ¿Las vacaciones? No, fue un gran dolor de esos que de tanto en tanto nos llegan y nos hacen sentir el dramatismo de nuestra existencia. Es ese aldabonazo que destruye la ilusión de que todo marcha bien. Es nuestro banco de pruebas por el que pasamos todos y que, al superarlo, nos impulsa más en el camino de nuestra existencia.

Mi hermano Fernando, Fernandito, el pequeño de la casa, se nos fue a otro plano.

Fernando vivió bien. Decidiendo en cada momento qué quería de la vida y qué no quería. Y actuando al respecto. Y no permitiendo que nadie le dijese qué tenía o qué no tenía que hacer. Hasta sus últimos días pretendía ser él mismo aunque ya su mente y su cuerpo no le seguían. Mente clara y carácter fuerte que le sirvió para tener esa determinación de vivir desde él mismo, no desde donde las circunstancias le dictasen. Sabía que el querer, la determinación lo es todo en la vida. El determinaba ir siendo feliz y evitaba empoderar a las circunstancias cuando éstas no iban a su favor. Y sabía que el amor a los demás comienza por el amor a sí mismo. Y Fernando trataba siempre de desdramatizar las sombras que aparecieron en diferentes momentos de su singladura. Y nunca se quejaba. Quizás en algunos momentos en que estabas charlando con él sobre nuestro mundo percibías que el escepticismo afloraba y me decía “es que tu Jose eres muy optimista y todo te parece bonito”. Quererse a sí mismo es un acto de generosidad con los demás. Significa no ir de “quejica” por la vida. Y Fernando fue una persona con un corazón muy grande lleno de generosidad. Siempre con una sonrisa, a veces socarrona, con entereza, con dignidad aún en sus peores momentos. Y lo pasaba mal y sufría al verse impotente ante su enfermedad que le destruía.

No hay que llorar porque se fue sino sonreír porque ocurrió. Vivió cerca de nosotros, con nosotros. A Fernando no le gustaría vernos tristes. Llorar es demasiado fácil y además la felicidad acepta la tristeza pasajera en su seno, el dolor de las circunstancias. Sabemos que alguien es verdaderamente especial y Fernando lo era, cuando aprendes tanto de su presencia como de su ausencia. Nunca trató en la vida de ser un triunfador ni de poseer riquezas materiales o poder. Su riqueza eran sus amigos, su familia y su vivir. Fue él mismo y vivió la vida intensamente riéndose y jugando con casi todo. Fue un provocador, un iconoclasta que tenía muy claro lo que quería y gozaba de la conversación y de la dialéctica. Eso sí, con su carácter que imponía a más de uno. Y con la edad, y Fernando no fue una excepción, vas sintiendo el amor de forma diferente, te enamoras del alma de las personas, aprecias más la vida porque va madurando en ti y notas que tu conciencia te va alertando de que nada es para siempre y que cada minuto es un regalo que se te ofrece para aportar a tu vida y a la de los demás.

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LA MUERTE NO ES EL FINAL (Agustín de Hipona)

La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado. Yo soy yo, vosotros sois vosotros. Lo que somos unos para los otros seguimos siendo Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente. No toméis un aire solemne y triste Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos Rezad, sonreíd, pensad en mí. Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra. La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado. ¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista? Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino. ¿Veis? Todo está bien.

Nadie elige las cartas que recibe para vivir la vida. Lo importante es jugarlas bien. Y Fernando así lo hizo.

 
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Acuérdate, como siempre de “ir siendo feliz” Hasta el próximo mes.

José María Gasalla
Conferenciante, Director de TALENTUM y Profesor de DEUSTO Business School.
www.gasalla.com

Dolor, Tristeza, Felicidad y Confianza

No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre ti, pero puedes evitar que anide en tus cabellos.

Proverbio chino

La vida no es lineal, no es homogénea, no es repetitiva. No es siempre lo mismo.
La vida es lo que cada uno vaya decidiendo a cada instante más las circunstancias que vayan apareciendo alrededor que a veces soplan a favor de tus decisiones y otras veces se dan de bruces con ellas. Y ahí aparece el dolor y ahí sientes el impacto en forma de desamor, injusticia o pérdida. Y pueden reaparecer miedos que considerábamos superados. Tristezas que hacía tiempo no sentías o rabias que afloran en tu interior. Y aparece el dolor.

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Y está claro que si ampliamos nuestra conciencia resulta difícil “ir siendo feliz” que es el mantra que a mí me gusta utilizar. Miras alrededor y ves mucha negritud. Mucho desamor, injusticia y pérdidas que producen sufrimiento a muchos seres humanos.
Y sentimos los miedos que paralizan actuaciones, conversaciones y emociones. Imposibilitan que el ser humano sea en todo su esplendor. Y se nos muestran seres capitidisminuidos, empequeñecidos. Llenos de temor y que actúan por impulsos sin querer percibir que están rodeados de otros seres que como tales necesitan ser respetados, valorados, queridos.

Es tiempo de saltar de nuestros miedos, alzar la vista y amar desde la confianza. Y así ahuyentar nuestros demonios internos y afrontar las circunstancias desde la entereza, el coraje, la confianza y el amor.
La confianza engendra el amor y destruye el temor, revelando al Dios que mora para siempre en nuestro interior.
La confianza y su hermano mayor, la fe son reflejos de nuestra divinidad interna. Y desde ahí podremos confiar e irradiar nuestro amor que nos permite superar temores, tristezas y congojas. Y alumbrar nuestra alegría. La alegría de vivir, la alegría de ser conscientes de nuestra divinidad que se engrandece al sentir, comprender, ayudar, amar al otro.

José María Gasalla
José María Gasalla
Conferenciante, escritor y Profesor de Deusto Business School. Ingeniero Aeronáutico, Doctor en C. Enonómicas y Empresariales. Diploma de Estudios avanzados en Psicología Social. Línea de investigacion “Confianza y Compromiso”, Presidente del grupo “Desarrollo Organizacional” y “Talentum”. Co-director del Máster de Coaching Ejecutivo en DEUSTO Business School. Evaluador del proceso de acreditación de Coach profesionales, senior y ejecutivos de AECOP (Asociación Española de Coaching).

1 Comment

  1. Maribel Torres dice:

    José María, te conocí en una jornada en ISEP-BARCELONA “Aprende de los mejores” y hoy, he sentido la necesidad de volver a saber de ti y he buscado tu web en internet.
    Que bonito homenaje le dedicas a tu hermano…lo siento, te deseo fuerza y serenidad.

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