LEARNING LETTER Nº49. “A VUELTAS CON LA CONFIANZA”

Learning Letter nº49 (4ª parte). “A VUELTAS CON LA CONFIANZA”
3 diciembre, 2010
Learning Letter nº50 (1ª parte). “CONFIANZA Y FELICIDAD”
22 diciembre, 2010

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José María Gasalla
José María Gasalla
Conferenciante, escritor y Profesor de Deusto Business School. Ingeniero Aeronáutico, Doctor en C. Enonómicas y Empresariales. Diploma de Estudios avanzados en Psicología Social. Línea de investigacion “Confianza y Compromiso”, Presidente del grupo “Desarrollo Organizacional” y “Talentum”. Co-director del Máster de Coaching Ejecutivo en DEUSTO Business School. Evaluador del proceso de acreditación de Coach profesionales, senior y ejecutivos de AECOP (Asociación Española de Coaching).

2 Comments

  1. Querido José María,
    Gracias una vez más por el regalo de tu magnífica letter.
    En relación al tema de la Confianza, me surge comentar lo siguiente:

    La Confianza se siente o no se siente. Se tiene o no se tiene. ¿De dónde viene? Desde que un espermatozoide de mi padre fecundó un óvulo de mi madre, empecé a vivir. Como ser en evolución, mi cuerpo se fué desarrollando en el paraíso del vientre de mi madre. Allí estuve calentito, flotando, comiendo lo que necesitaba y con una ligera presión exterior que me enseñaba mis límites y me daba seguridad. Estaba en total comunicación con mi madre. Sobre todo con sus emociones. También me llegaban las luces y los sonidos del exterior. Desde ahí podía sentir las iras, los miedos, las tristezas y las alegrías de mi madre, sus conversaciones y discusiones con mi padre y con otras personas. Desde ahí podía sentir los cambios que se producían. Desde ahí podía sentir ya las características de mis relaciones con mi madre, con mi padre, etc. Podía sentir si me deseaban o no, además de muchas otras entradas de información vital. Después de unos nueve meses, para otros, otro tiempo, con la salud resultante de mi ADN y de las emociones e informaciones recibidas, recibí un empujón que me expulsó de mi paraíso y me catapultó a un mundo desconocido. Algo frío, que después he descubierto que se llamaban manos, las del médico y las de la comadrona, me sacaron de aquel túnel que me condujo a un espacio frío, sin líquido. Sentí que me ahogaba, abrí la boca, y grité al tiempo que el aire entraba en mis pulmones. Tuve necesidad de expulsarlo, pero después sentí curiosamente la necesidad opuesta de inspirarlo. Y eso se repitió hasta que ya se convirtió en natural. Luego me lavaron y me pusieron encima de una superficie suave que subía y bajaba constante y relajadamente. Su temperatura me resultó agradable. Más tarde supe que era el pecho de mi madre. En un cierto momento sentí una necesidad imperiosa. Lloré. Grité. Y me calmé cuando sentí que la naturaleza había provisto alimentarme según mis necesidades con amor…………….

    Podría seguir, pero creo que no es necesario. Mi conclusión de la descripción anterior es que el conjunto de acontecimientos que nos acompañan en nuestro viaje de llegada a este mundo, hacen que tengamos o no “fe en la vida”, tal como lo describe Alexander Lowen en su libro “La depresión y el cuerpo”. ¿Estamos condenados a ello? No. Tal como nos transmite la magnífica y esperanzadora frase de Milton H. Erickson: “Siempre estamos a tiempo de tener una infancia feliz”, sean cuales sean nuestras circunstancias personales, siempre podemos trabajar aquellas que nos hecho desconfiados. En mi caso personal, y después de muchos años de buscar soluciones, el trabajo sistémico con constelaciones me ha ayudado de una forma profunda a tener fe en la vida. Y precisamente por esta razón, precisamente porque lo he vivido en mis propias carnes, creo y me dedico profesionalmente a ello.

    Saludos,

    Carlos Surroca

  2. Querido José María,

    Quiero completar mi comentario anterior.

    Trabajar aquellas circunstancias personales que nos han hecho desconfiados, significa mirarlas de cara y descubrir en ellas un sentido distinto al que les hemos dado hasta ese momento, porque es precisamente esta anterior manera de ver dichas circunstancias la que nos ancla y mantiene en la desconfianza y en otras actitudes limitantes.

    No todos estamos dispuestos a encarar ahora algo que nos dolió en el pasado. Nuestra tendencia es a esconderlo, a apartarlo. Pero el actuar así no lo hace desaparecer. Justamente aparece de tanto en cuanto para recordarnos que tenemos algo pendiente por resolver, algo pendiente por aprender.

    El trabajar lo que nos ha hecho desconfiados no significa que vamos a pasar a un estado de confianza sin más. Este trabajar es un proceso que nos ayuda a estar más presentes, más atentos a lo que nos ocurre y a lo que ocurre a nuestro alrededor. Este trabajar es un proceso sobretodo emocional, además de racional. Nuestro cuerpo nos indica en todo momento si hemos resuelto lo que teníamos pendiente. Estamos bien cuando sentimos esta coherencia entre lo que sentimos, lo que pensamos y el estado físico de nuestro cuerpo.

    ¿Qué tiene que ver todo lo anterior con el mundo empresarial? Mucho. Pongámonos en el caso de las muchas empresas que compran o se fusionan. ¿Cuántas alcanzan el éxito en estas operaciones? Pocas. Sumar Cuentas de Explotación, sumar Balances, eliminar grasa y alcanzar sinergias sobre el papel, es relativamente fácil. Supongo que las que han tomado la decisión de comprar o fusionarse,lo han hecho y lo han hecho bien. Entonces ¿Por qué tantas compras o fusiones fallidas? Porque en este tipo de operaciones no se suelen respetar ciertos Principios de Orden Sistémico ni evaluar su coste emocional. Algunos directivos caen porque van como una apisonadora por la vida, sin respetar a los demás, porque creen que su poder les da derecho a hacer lo que quieran. Detrás de esta agresividad y arrogancia suele haber miedo e inseguridad. Y antes que el otro me dé, le doy yo. En la guerra perdemos todos. El miedo, la inseguridad y otras emociones negativas personales me impiden hacer con los otros de la empresa comprada o fusionada, algo más grande y fuerte de cara al futuro.

    Las emociones negativas consumen una cantidad ingente de energía que nos impiden utilizarla y focalizarla en la consecución de los verdaderos retos personales, de mi equipo, de mi empresa y de mi país.

    Muchos se quedan en lo que dice el negro sobre blanco de un papel. Es lo que se ve. Pero hoy se necesita mirar más allá y sobretodo mirar lo que no se ve a simple vista.

    Resignificar nuestro pasado doloroso y estar constantemente en atención plena es lo que nos ayuda a fluir, a utilizar toda nuestra energía a pleno rendimiento, sin bloqueos. En estas circunstancias, podemos confiar y tener fe en la vida.

    Saludos

    Carlos Surroca

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