Comenzando un nuevo año. Un nuevo tiempo. Learning Letter 181

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EL EDITORIAL

Y todo el mundo (al menos en la cultura cristiana de occidente) lo celebra. Nos felicitamos, nos besamos, nos abrazamos… hasta nos decimos que nos queremos. Y gritamos y cantamos y bailamos. Todo parece alegría. A veces no está claro si es porque se termina un año pleno de desgracias o porque hemos llegado al final y todavía estamos por aquí o porque, comienza un nuevo tiempo, es decir, una nueva oportunidad de crecer, de mejorar, de ser más humanos entre los humanos.

Y muchas veces es una mezcla de todo eso. Cada tiempo, que vivimos tiene sus luces y sus sombras y está claro que no coinciden para nada para unas personas y otras.
Para mí el año 2022 ha sido un tiempo duro que me ha ayudado a seguir aprendiendo. Comenzó por un juicio de hechos acontecidos hacía 23 años atrás y en los que no había participado para nada y me habían involucrado, seguí con el Covid- 19 y terminé el año con una intervención quirúrgica urgente de riñón que no salió como tenía que haber salido y de la que continúo recuperándome. Paciencia. Y en los intermedios las luces y las sombras que señalan el camino de la vida.

Y como sigo caminando me siento feliz y afortunado. Muy afortunado por tener alrededor personas que me quieren y por tener un propósito vital que me sirve de guía de vida: el poder aportar a otros seres humanos, afecto, apoyo, conocimiento, acompañamiento, compasión, alegría…

Y ese es un gran aliciente para seguir caminando.

Y siempre el fin y el principio del año son momentos para pararse (después de bailar) y reflexionar sobre qué tenemos que mantener, qué tenemos que reforzar, qué tenemos que cambiar. Y un posible cambio puede ser la renuncia. A qué tenemos que renunciar, qué tenemos qué dejar atrás, qué dejar de hacer.
Y de eso se trata el artículo de este mes: de 13 renuncias a tener en cuenta. Anímate, léelo y… ponte en marcha. No lo dejes para más tarde.
El reportaje fotográfico de este mes corresponde a Pozuelo de Alarcón, ciudad en la que habito desde hace casi 10 años, que es una villa de casi 90.000 habitantes a menos de 15 km de Madrid y llena de espacios verdes por los que pasear.
La Learning Letter en esta ocasión se la dedico a mi mejor amigo José Manuel Blanco con el que aparezco en una de las fotos.
La canción elegida es “Patience” de Take That
“Solo ten un poco de paciencia
Estoy sintiendo tu frustración
Pero en cualquier momento todo el dolor se detendrá
No seas demasiado duro con mis emociones
Porque necesito tiempo
Mi corazón está entumecido, no tiene sentimientos.
Así que mientras todavía estoy sanando
Solo intenta y ten un poco de paciencia
Trataré de ser fuerte, créeme
Estoy tratando de seguir adelante
Es complicado, pero entiéndeme
Porque necesito tiempo…”
VIDEO MUSICAL: “Patience” - Take That

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Artículo.

Conseguir más y mucho más. ¿Recuerdas aquella canción…”Todos queremos más”? “El que tiene un peso quiere tener dos . El que tiene cinco quiere tener diez… y el de los 50 quiere tener 100…” Y así vamos buscando incrementar nuestro patrimonio o bien deseando tener otra casa, otro coche u otra bicicleta.
Y si eres un coleccionista, ¡que te voy a contar! Yo he tenido esa tendencia o gusto y he coleccionado desde cromos a monedas y plumas estilográficas.
Y así vamos “aumentando el peso de nuestra mochila”, con la dificultad añadida de no saber muy bien quiénes somos. ¿Somos nuestro físico junto con nuestro espíritu? ¿Habría que incorporar nuestras emociones? ¿Y qué decir de nuestras creencias y paradigmas? ¿Y hay que añadir nuestras experiencias? ¿Y nuestros conocimientos? ¿Y qué decir de nuestros amigos? ¿Y los familiares? ¿Y nuestro querido esposo o esposa?
Y parece que lo bueno es tener más y más. De todo. De lo material y de lo inmaterial. Y entonces, muchas veces, dejamos de distinguir lo que nos hace bien de lo que nos hace mal. Dejamos de tener espíritu crítico y vamos aceptando “el todo vale”. Equivocamos el “ser grande” del tener grandes cosas, o muchas cosas que se van convirtiendo en parte de nuestro yo. Añadiéndonos peso encima nuestro.

Son tiempos, no de maximización sino de minimización y selección. Tiempos para discernir y no dejarse llevar de modas y tendencias. Cada uno es cada uno y lo que le vale al otro puede que a ti no te valga.

Son tiempos de desprendimiento, tiempos para ir más ligeros de equipaje, tiempos para sentirnos más libres. Tiempos para discernir lo esencial de lo superficial y accesorio.

Sin a veces darnos cuenta, hemos ido acumulando y, si nos paramos a vernos, nos da la sensación de que estamos con “sobrepeso”. Tendremos que renunciar y seguro que nos sentiremos mejor. ¡Haz la prueba!

Pero ¿a qué podemos y es interesante renunciar? Pues, si te parece hacemos una lista inicial de 13 elementos a las que puedes señalar como objetivos del año que comienza ahora. Y dejamos otros 13 para la próxima Learning Letter. Para no atosigarte demasiado podemos comenzar con las de aparente menos dificultad.
1.Renuncia a tener más cosas materiales de la misma naturaleza.
¿Por qué no practicas el 1 × 2, es decir, que si te compras 1 camisa te desprendes de 2? Si te compras 1 libro, aprovechas para regalar 2 que ya has leído o es difícil que leas.
2.Renuncia a creencias y paradigmas.
¿Puedes encontrar creencias en ti que te dificultan aceptar y aprovechar la realidad tal cual es? ¿Te acuerdas, por ejemplo, de cuando nos decían que el zumo de naranja había que tomarlo recién exprimido, porque con el tiempo perdía la vitamina C?
3.Renuncia a las excusas.
Ya está bien de excusas y justificaciones. Comprométete solo a lo que estés dispuesto hacer. Y si no lo consigues, da la explicación consiguiente pero no te ocultes detrás de las medias verdades o de las mentiras.
4.Renuncia aser querido por todos.
A todos nos agrada que los demás nos quieran, pero no es fácil que todos estén dispuestos a hacerlo. Casi nunca vas a encontrar unanimidad ante algo que hagas o dejes de hacer. Vete acostumbrando a que haya personas que no se alegren de verte o incluso que le siente muy mal el que tú tengas éxito.
5.Renuncia al perfeccionismo.
No te empeñes en conseguir el título de D. Perfecto o Doña Perfecta. A nadie le gusta tener cerca a alguien que busca el perfeccionismo. Además,  a través de él no vas a conseguir ser eficiente ni nunca sentirte bien con lo realizado. Y por otra parte, también exigirás que los demás sean perfectos. ¡Un desastre!
6.Renuncia a ir de víctima por la vida.
Ya sabemos, o a estas alturas tendríamos que saber que la vida tiene luces y sombras y que en ocasiones parece que las sombras nos quieren tapar el sol para siempre. Es cuestión de disponerte a vivir la vida y a no quejarte de lo que vaya aconteciendo. A veces acertamos y otras erramos. Actúa, no te quejes. A los “quejicas” les tengo mucha manía por lo tóxicos que son.
7.Renuncia al pasado.
A veces nos viene la nostalgia de un pasado en el que, sin duda, teníamos menos edad, (pero no todos éramos más jóvenes aun teniendo menos años). La vida está en el presente (regalo en portugués). Disfrútala a tope sin necesidad de “quemarla”. Aprovecha cada instante. Seguro que ninguno se va a repetir.
8. Renuncia a cumplir las expectativas de los demás.
Cada uno tiene el derecho y la gran oportunidad de vivir la vida que cada uno elija. La sociedad, la cultura nos va señalando unas “normas” que hacen que no escuchemos a nuestra voz interior. Es más fácil sobrevivir (no vivir) haciendo, pensando, y diciendo como la mayoría que, siendo singular, único, diferencial, (como realmente somos todos), como decía Jung “nacemos originales y nos vamos muriendo fotocopias”. Aprovecha tu singularidad, disfrútala.
9. Renuncia a ser Supermán o Súperwoman.
Para vivir cada uno puede hacer uso de sus talentos o competencias, pero tiene que ser consciente que no puede ser bueno en todo. De hecho, todos somos incapacitados de alguna forma. La comparación con los demás generalmente nos debilita. Cada uno tenemos la posibilidad de competir con nosotros mismos en un proceso de mejora continua. Y sentir que progresamos es maravilloso.
10.Renuncia a la culpa.
No es cuestión de culpar a nadie por lo que suceda o deje de suceder. Asumamos nuestra responsabilidad y hagamos lo mismo con los demás. La culpa atranca, frena los procesos. La auto culpa bloquea y distorsiona la realidad sin proporcionar una salida.
11.Renuncia al negativismo.
No existe una única realidad. Cada uno tiene una percepción diferente. Podríamos decir que hay en el mundo 8.000 millones de interpretaciones. No te dejes llevar de aquellas que deciden ver solo lo negativo y dejan de ver la luz. El ser humano es un animal de costumbres, y puedes caer en ver el vaso siempre medio vacío. Con una visión negativa de la vida te encontrarás cada vez más solo.
12.Renuncia al trabajo esclavizante.
En ocasiones y casi sin darnos cuenta nos vamos metiendo en un círculo opresor del que no sabemos salir e incluso puede que no queramos salir. Un trabajo atosigante, presionante, pero que nos permite vivir con una solvencia económica. O sentimos que, aunque trabajando como un esclavo, se me reconoce. Y no es fácil salir del autoengaño. Muchas veces las alternativas aparecen todas en nebulosa. Como seres humanos somos más que nuestro hacer y conseguir.
13.Renuncia a quejarte.
Y este último me lo explico directamente a mí mismo, aquí y ahora ya que coincidiendo con el 13 de diciembre y martes, me realizaron una intervención quirúrgica de riñón, que no salió lo bien que esperábamos. Y lo pasé mal, sufrí. Pero también me dio ocasión (20 horas seguidas en urgencias) de percibir, ser consciente de lo mal que lo pasaban otras personas.
Y me di cuenta de que durante este proceso había momentos que me quejaba del dolor, la ansiedad o la incertidumbre. Es mejor respirar hondo que quejarse, actuar mejor que quejarse. Y si quieres… Pegas un grito y después te relajas. Renunciemos a quejarnos en el nuevo año.
Avancemos en el nuevo tiempo, renunciando a guardar ofensas (perdonando), agradeciendo el presente y siendo conscientes de lo afortunados que somos (yo al menos) y teniendo como guía nuestro propósito de vida en el que nosotros, tú amigo mío, estás incluido.
 
FOTO JM

Y, como siempre, las tres ideas finales de cada mes….
1. Si sabes de algún colectivo que necesite impulso, motivación, ilusión, me avisas para darles una charla de impacto.
2. Si crees que esta LL le puede interesar a alguien que conozcas pásasela o compártela.
3. Y, lo más importante…

Y aún en estos tiempos... acuérdate de ir siendo feliz.

José María Gasalla
José María Gasalla
Conferenciante, escritor y Profesor de Deusto Business School. Ingeniero Aeronáutico, Doctor en C. Enonómicas y Empresariales. Diploma de Estudios avanzados en Psicología Social. Línea de investigacion “Confianza y Compromiso”, Presidente del grupo “Desarrollo Organizacional” y “Talentum”. Co-director del Máster de Coaching Ejecutivo en DEUSTO Business School. Evaluador del proceso de acreditación de Coach profesionales, senior y ejecutivos de AECOP (Asociación Española de Coaching).

2 Comments

  1. Paola dice:

    Gracias José María por esta carta de inicio de año. Un feliz año 2023 para ti y tu familia. Dios bendiga y guíe tu vida. Gracias por compartir postales reales de tus experiencias y amigos.
    Un abrazo y saludos desde Ecuador!

  2. Isabel Pita dice:

    Gracias por todo, José María.

    Tus comentarios son muy enriquecedores.

    Ánimo en toda tu vida, que cómo dices tiene momentos mejores y peores.

    Un cordial saludo, Isabel Pita

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